Yin Yang y los 5 Elementos

 

«Intentando negar que todo cambia constantemente,

perdemos el sentido del carácter sagrado de la vida.

Tendemos a olvidar que formamos parte del orden natural de las cosas.»

Pema Chödrön

 

En la visión oriental del mundo, el ser humano podría considerarse como un microcosmos dentro del macrocosmos de la Naturaleza.

En las tradiciones antiguas orientales, a nivel filosófico, se ha puesto la búsqueda de sentido interior y global; mientras que en Occidente, la visión que predomina es la búsqueda hacia fuera y segmentada.

Yin y Yang

Creo que la suerte que tenemos (entre otros muchos privilegios) es que podemos acceder a ambas realidades con intención.

La mirada hacia el «interior» se elige.

Los seres humanos representamos el nexo de conexión entre el Cielo y la Tierra.

En Occidente  nos sentimos «un poco» como el ombligo del mundo y quizás nos falta dosis de humildad para poder comprender que somos parte y no algo aparte.

Dicho esto, según el punto de vista oriental, en este devenir cíclico de constante movimiento, podemos encontrar relación entre nuestros ciclos vitales y las energías que mueven el universo.

Por ejemplo en la Medicina Tradicional China basa su conocimiento en la Teoría de la Correspondencia, donde se describen los paralelismos y  sincronías de todos los fenómenos relacionados con el mundo exterior e interior del ser humano.

Por lo tanto todos los fenómenos estarán relacionados por la teoría de polaridad Yin y Yang junto a las 5 Fases o Elementos de Transformación.

Agua, Madera, Fuego, Tierra y Metal.

 

¿Cómo relacionamos estos elementos con el ser humano y la Naturaleza?

Los 5 elementos no son «objetos».

Los encontramos en la naturaleza pero se consideran energías de transformación y evolución.

Sus funciones se verán relacionadas a nivel del llamado macrocosmos:

Clima, Estaciones, Momento del día, ciclo lunar, etapa vital…

y a nivel microcosmos: Facultades cognitivas, órganos y tejidos, emociones, ciclo menstrual…

En definitiva, una aproximación más amplia de nuestros estrechos puntos de vista acompaña una mayor comprensión para nuestro camino de vida.

Comprendernos, no como seres aislados sino como seres interconectados capaces de integrar nuestras polaridades para encontrar un  mejor equilibrio con nosotros mismos y nuestro entono, hará del mundo, sin duda, un lugar mejor.


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Photo by Robert Lukeman

 

 

 

 

 

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